Salud en femenino, parte II
Salud de la mujer

En nuestro anterior artículo sobre la mujer, hablamos de salud en femenino y comentamos algunos de los cambios fisiológicos a los que se enfrentan las mujeres a lo largo de su vida, como la pubertad, la menstruación, el embarazo, la lactancia y la menopausia.

El cuerpo de la mujer necesita un apoyo nutricional adicional durante estas transiciones fisiológicas porque sus sistemas cardiovascular, endocrino, nervioso e inmunológico se enfrentan a retos diferentes debido a las fluctuaciones hormonales en las distintas etapas de la vida. Además de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, a las mujeres se les diagnostican con mayor frecuencia enfermedades autoinmunes, artritis, osteoporosis y depresión.

Por lo tanto, es crucial proporcionar un apoyo nutricional adecuado para garantizar el funcionamiento óptimo de las células que forman estos sistemas en el cuerpo de la mujer.

Sistema cardiovascular: los síntomas de las enfermedades cardíacas son diferentes de los de los hombres, por lo que a menudo se pasa por alto el diagnóstico, que claramente orbita en lo masculino. Varios nutrientes, incluidas las vitaminas C, E, el grupo de vitaminas B, el ácido fólico y las isoflavonas de soja, entre otros, trabajan en sinergia para mejorar y optimizar las funciones de un sistema cardiovascular sano. La vitamina C y los aminoácidos lisina y prolina son fundamentales en la síntesis de colágeno, lo que amplía sus beneficios para producir y mantener sanos tejidos como los de los vasos sanguíneos, músculos, huesos, piel, cabello y uñas.

Además, la vitamina C es importante para los procesos de desintoxicación, inmunidad y la protección antioxidante. Esto es más de lo que puede hacer cualquier medicamento. Las vitaminas C y E y las vitaminas del grupo B también intervienen en la producción de la bioenergía necesaria para el funcionamiento óptimo del corazón y los vasos sanguíneos. Contribuyen a una presión arterial y un metabolismo del colesterol sanos y mantienen niveles óptimos de HDL, el «colesterol bueno», y reducen el Lp(a) y el LDL, el «colesterol malo».

Sistema endocrino: el funcionamiento óptimo del sistema hormonal es crítico en varias fases del crecimiento y el metabolismo. Aunque secretadas en pequeñas cantidades, las hormonas afectan al metabolismo de la mujer a lo largo de toda la vida. Muchos síntomas, como el síndrome premenstrual, la menopausia y las migrañas, están relacionadas con desequilibrios hormonales. Las vitaminas C, B5 y B6, el yodo, las isoflavonas de soja y el selenio son particularmente importantes en todos los aspectos de las funciones hormonales y el metabolismo.

Las vitaminas del grupo B afectan a los niveles de cortisol, progesterona y estrógenos que intervienen en los aspectos metabólicos del desarrollo femenino, así como en la respuesta al estrés.

El embarazo, la lactancia y el uso de anticonceptivos orales aumentan el riesgo de deficiencia de vitaminas C y B. Además, el exceso de estrógenos en los anticonceptivos orales y la terapia hormonal sustitutiva se asocia a un mayor riesgo de cáncer de mama y de cardiopatías. Los extractos de plantas como el sauzgatillo y el trébol rojo son conocidos por equilibrar las hormonas hipofisarias, que a su vez regulan el estrógeno y la progesterona.

La tiroides también puede influir en los niveles de estrógeno, y el yodo, un oligoelemento esencial, es necesario para la tiroides.

Sistema nervioso: es el encargado de supervisar y controlar casi todos los órganos del cuerpo. Las células que lo forman tienen unas necesidades específicas de nutrientes para apoyar la producción de neurotransmisores y para mantener las membranas celulares de las células nerviosas. Estas células consumen más energía que las de cualquier otro órgano y, una vez dañadas, tienen medios limitados de reproducción.

El cerebro, por su parte, contiene y necesita la mayor cantidad de vitamina C en comparación con otros órganos y necesita colesterol para funcionar de forma óptima (ver vídeo sobre cerebro y vitamina C ).

Después de la menopausia, las mujeres posmenopáusicas son más propensas a desarrollar la enfermedad de Alzheimer, el deterioro cognitivo y demencia debido a la disminución de la producción de estrógenos y al desequilibrio en el metabolismo del colesterol. Los nutrientes más importantes para las células cerebrales son las vitaminas C, B6 y B12, el inositol y la colina en sinergia con otros nutrientes.

Sistema inmunitario: el sistema inmunitario femenino se ve desafiado repetidamente durante los cambios de vida, lo que aumenta el riesgo de enfermedades autoinmunes y otros problemas de salud. Algunas de ellas, como los trastornos de la tiroides, celiaquía, enfermedad de Crohn, artritis, psoriasis, alteraciones de la piel, infecciones urinarias y otras, son las principales causas de discapacidad entre las mujeres.

La vitamina C, las vitaminas del grupo B, el selenio, el ácido fólico, las isoflavonas de soja y los extractos de romero son importantes para un sistema inmunitario sano.

Los requisitos y el enfoque de los suplementos nutricionales de los hombres y las mujeres son bastante diferentes. En general, las mujeres aceptan mejor y son más propensas a investigar sobre suplementos nutricionales en relación con los hombres.

El enfoque de la sinergia de nutrientes del Dr. Rath se basa en el hecho de que determinados compuestos naturales trabajan juntos como un equipo y amplían las acciones y beneficios de cualquier compuesto individual. Los trabajos de investigación del Instituto de Investigación Dr. Rath y las patentes de sus diversas combinaciones nutricionales apoyan este hecho y proporcionan a las mujeres una base para una vida sana.

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